El camino de Kate hacia el bienestar: De estudiante a profesora


KATE CHEN
ACOMPAÑE A KATE, ESTUDIANTE DE NUTRICIÓN, EN SU VIAJE HACIA EL BIENESTAR
Mi viaje hacia el bienestar comenzó en el instituto, cuando mi madre me introdujo en el yoga. A pesar de estar en extremos opuestos del globo, ella me ha guiado y ha caminado a mi lado a lo largo de mi viaje, creando un vínculo invisible entre nosotras. Practicar yoga no sólo me introdujo en el bienestar, sino que también me enseñó a prestar atención. Me recuerda que debo estar presente en el momento, atenta a mis acciones y emociones. Abrazar el bienestar y la atención plena trae paz y satisfacción a mi corazón, permitiendo que brille mi resplandor interior. También me protege del estrés y las cargas abrumadoras del mundo.
Integrar el bienestar y la atención plena en mi vida ha mejorado significativamente mi bienestar general y me ha llevado a adoptar un estilo de vida más tranquilo. Empezar el día con una breve meditación matutina me llena de energía y me permite recibir el día con una sonrisa. Al acostarme, la meditación me despeja la mente y me prepara para un sueño reparador. Cuando aparece el cansancio, me consuelo haciendo pequeños estiramientos o simplemente contemplando la vegetación desde mi ventana. Además, he descubierto el poder de la aromaterapia, que empecé a aprender durante los Covid, como medio para regular mis emociones y fomentar la positividad. Estas rutinas de bienestar y atención plena son fáciles de adaptar y han marcado una diferencia notable en mi vida.
Mi enfoque del bienestar y la atención plena gira en torno a estar plenamente presente y en sintonía con las necesidades de mi cuerpo. Es fundamental dedicarme tiempo para sanar, tanto física como espiritualmente. No tiene por qué ser largo, y nunca debe considerarse una pérdida de tiempo. El rejuvenecimiento que proporciona me prepara mejor para afrontar los retos y problemas de la vida.
Procedente de una familia de médicos, el bienestar siempre ha sido una prioridad en mi educación. Tengo buenos recuerdos de aventuras familiares al aire libre, que fomentaron mi amor por la naturaleza. Además, practicar una religión, algo común entre la gente que me rodea, incluido yo mismo, me ha dado una sensación de seguridad, al saber que hay una fuerza poderosa inquebrantable a mi lado y en la que siempre puedo confiar.